
Un escritor de viajes de las guías Lonely Planet, Thomas Khonstmann, ha admitido que "hable bien de varios restaurantes tras mantener relaciones sexuales con las camareras, que escribí sobre Colombia sin haber estado siquiera en el país y que vendí drogas para poder sufragarme los gastos del viaje ya que Lonely Planet no pagaba suficiente".
Lonely Planet es la editorial más prestigiosa de guías turísticas para el viajero independiente. El principal activo de esta marca es la minuciosidad y la independencia de sus criticas (de hecho, las guías no contienen publicidad de ningún tipo por ese motivo). Con estas declaraciones, Khonstmann ha golpeado duramente en la línea de flotación de esta multinacional.
Sin embargo, esta anécdota sirve para sacar un par de conclusiones. Ante todo, que Lonely Planet es sólo una guía de viajes y hay que utilizarla como tal, y no como si fuera una biblia a la que hay que adorar (el primer libro que sacó esta editorial se le llama la biblia amarilla). Aunque suene estúpido, el libro está elaborado por escritores (que son personas) y pueden equivocarse o dejarse llevar por sus prejuicios o estereotipos como cualquier otra persona (éste se dejo llevar por las camareras y el éxtasis, por ejemplo).
Por cierto, un último apunte. Khonstmann saca esta semana un libro que se llama do travel writers go to hell?? (¿van los escritores de viaje al infierno?), donde cuenta todas sus peripecias y mentiras mientras trabajaba para LP. La cuestión es.. ¿hay que creerselo también?
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