jueves, 3 de abril de 2008

Los tuneles de Cu Chi




La Guerra de Vietnam fue un ejemplo de ingenio contra fuerza bruta. La potencia de fuego del ejército estadounidense era devastadora. Por tanto, el vietcong (vietnamitas comunistas) ideo una ruta de túneles para poder tender emboscadas y volver a un refugio seguro. Estos pasadizos llegaron a tener más de 200 kilómetros de longitud y fueron excavados a mano o con la ayuda de las escudillas con la que los vietnamitas comían arroz!!!

Los tuneles de Cu Chi es una de las redes más sofisticadas que construyeron los vietnamitas. Estaban ubicados a escasos kilómetros de Saigon y albergaban hospitales, puestos de mando, almacenes e incluso escuelas. Las entradas a los túneles lo podéis ver en el documental. Fácil acceso para un vietnamita e inaccesible para un americano. Además, la mayoría de las entradas eran imposibles de detectar.

De todos modos, los túneles no eran infalibles. Al final de la guerra, los americanos aprendieron a contrarrestarlos. Los temidos obuses perforadores, que explotaban una vez habían alcanzado de 10 a 15 metros de profundidad. Estas bombas provocaban auténticos terremotos que hacían que los túneles se vinieran abajo. Sin embargo, la retirada norteamericana ya había comenzado.

Os cuento todo esto por que cuando visitemos Saigon, una de las visitas obligadas es a los tuneles de Cu Chi (Anna aún no lo sabe). Además de enseñarnos Cu Chi, al final del recorrido tienes la oportunidad de disparar algún arma de fuego de aquella época (como hacen en el vídeo). Por tanto, voy a ver uno de mis sueños cumplidos, poder disparar un Kalashnikov, el rifle de asalto más mortífero del mundo.

Temblad Vietcongs ha llegado Mr Bernal!!!

4 comentarios:

Anónimo dijo...

ayyyyyyyyyyyyyy lo que yo te voy a echar de menos. Os admiro por la aventura que vais a realizar! Qué valor tiene tu novia, toda una aventurera.

Anónimo dijo...

quillo pero cómo se os ocurre irnos tan lejos con lo bonitas que son las playas de Roquetas de Mar

Anónimo dijo...

vuelve pronto, la voz te espera con los brazos abiertos y las páginas limpias

Anónimo dijo...

Hombre, pues ahora que dices lo de Roquetas... A lo mejor me lo pienso.