
La Batalla de Ia Drang
Un poco de historia contemporánea nunca viene mal. La batalla del río Ia Drang, en 1965, fue la primera gran batalla entre el ejército estadounidense y el norvietnamita.
Los americanos querían probar la viabilidad del concepto de operaciones aerotransportadas, es decir, insertar infantería en territorio enemigo gracias al uso masivo de helicópteros Huey (el que aparece en la foto), contando con el apoyo de la artillería y los cazabombarderos. Es decir, una estrategia radicalmente innovadora.
Por su parte, los norvietnamitas deseaban una batalla campal para hacer poder hacer el mayor número de bajas posible al enemigo. No hay que olvidar que en 1954, Francia se retiró de Indochina tras perder cerca de 3000 soldados franceses durante la derrota de Dien Bien Phu.
En el valle de Ia Drang, coincidieron quienes querían probar una teoría y quienes buscaban la forma de combatirla. El choque entre el batallón helitransportado contra 3500 soldados norvietnamitas acabó en una matanza en la que abundaron los combates cuerpo a cuerpo. Los americanos tuvieron el apoyo de la artillería, cazabombarderos con napalm, B-52 y los primeros bombarderos estratégicos. Por su parte, los norvietnamitas pusieron lo único que tenían: una oleada tras otra de ataques suicidas.
Aunque ambos bandos reclamaron para sí la victoria, los norvietnamitas perdieron más de 1500 hombres y los norteamericanos tan solo 300. Sin embargo, de no haber sido por la supremacía aérea y artillera de los Estados Unidos, el séptimo de Caballería podría haber sufrido otra fatal derrota como en Little Big Horn.
De todos modos, los vietnamitas aprendieron que enfrentarse de ese modo a los americanos era una misión suicida. A partir de ese momento, los asiáticos lucharían siempre a escasos metros del enemigo para no ser víctima del fuego artillado. También perfeccionarían el sistema de emboscada y guerrillas, técnica que les terminaría por dar la victoria a largo plazo.
La batalla de Ia Drang demuestra que la derrota en una batalla puede ser la clave para la victoria de una guerra. Un conflicto no se gana con supremacía tecnológica o estratégica sino aquel ejército que se adapta a las nuevas circunstancias de un modo más rápido y efectivo.
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