

Acabamos de llegar de un tour de cuatro dias por Sapa, un pueblo ubicado en los alpes tonkinenses, entre la frontera vietnamita y China. Aunque solo hemos hecho tres dias de senderismo, parece que llevamos un mes aqui ya que los dias han sido muy largos y las noches aun mas.
Nuestra estancia en Sapa se puede definir con un solo verbo: caminar, caminar, caminar. Hemos realizado alrededor de cincuenta kilometros en tres dias. Sin embargo, lo peor no ha sido la distancia recorrida sino la dificultad del terreno. En una escena de Forrest Gump, el protagonista se encuentra en Vietnam y de repente comienza a llover. Esa escena debe de haber sido filmada en Sapa porque este es el tiempo de estas montanas. Una lluvia fina, persistente, que cae a plomo, de lado o del modo menos previsible posible.
Esta lluvia provoca que el terreno se vuelva arcilloso y las piedras resbalen como una pista de patinaje. Eso explica mi aparatosa caida por un terraplen de cinco metros de altura. Aunque aterrice intacto, parecia un jabali sacado de un charco. No fue el unico contratiempo. Por la tarde, mientras descansabamos en la ribera de un rio, perdi pie por un momento y acabe arrastrado a los rapidos del torrente. Aunque pude salvarme in extremis, me converti en el centro de atencion de todos los lugarenos y turistas que descansaban en el rio.
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