lunes, 11 de agosto de 2008

Vacas, pollos y AK47






Como siga asi voy a terminar por afiliarme a la Liga Nacional del Rifle. El hostal en el que me encontraba ofertaba traslados por un euro al campo de tiro de Phonm Phenh y como le habia cogido gustillo a eso de disparar el kalasnikov en Vietnam pues decidi seguir practicando puesto que la practica lleva a la perfeccion.

Hasta ahi todo perfecto. Sin embargo, cuando me trasladaron al campo de tiro, las cosas comenzaron a torcerse. El campo de tiro no era, ni mas ni menos, que una base militar camboyana!!! Un soldado adormilado saludo al conductor y este nos llevo hasta la parte atras de la base. Mientras circulamos pudimos ver los campos de entrenamientos, con sus torres y sus cuerdas, asi como unas cuantas vacas y numerosos pollos.

Corre la leyenda urbana entre los mochileros en Camboya, que si pagas puedes volar una vaca, vivita y coleando, con un bazooka RPG. Diversion para mentes enfermas. (Esta misma leyenda explica que estos locos enfermizos amantes de las armas y de volar vacas en pedazo son de nacionalidad norteamericana). Si eres un alma enfermiza pero pobre, tienes la oportunidad de descargar todo el cargador del kalasnikov contra unos cuantos pollos. Obviamente, no es una cosa que se publicite en carteles ni aparezca en la guia pero se puede hacer. Solo tienes que tener el dinero y hablar con la persona indicada. Paseando por las instalaciones, me di cuenta que iba a hablar personalmente con la persona indicada..

Nos bajamos de la furgoneta y aparece un tipo que me pasa la carta de precios. Un cargador con treinta balas de AK 47, M16, Shotgun, Tompson o uzi israeli por 20 euros. En el hostal se hablo de diez euros, asi que me encaro con el tio. "Eso es lo que ahi, lo tomas o lo dejas". Cinco soldados con cara de pocos amigos nos miran desde una mesa. La presion hace mella y elijo el M16. "No me queda municion", me dice. La Uzi, tampoco.

Pues claro que no le queda. Como que nunca la ha tenido. La municion de la que dispone es la del ejercito camboyano. Y esa es la que me va a dar. Cojo el kalasnikov y me lleva a una galeria de tiro. Un oficial degradaria a ese mequetrefe a soldado raso al ver el estado del kalasnikov. El arma se encasquilla cada cinco balas y el punto de mira se encuentra en direccion a Cuenca. De todos modos, la experiencia vale la pena ya que pude realizar rafagas cortas y sin estar montado como en vietnam...

Veinte minutos mas tarde, salgo por la puerta del cartel, veinte euros mas pobre. Al salir, veo unas cuantas vacas pastando en un prado. Hay leyendas urbanas que se acercan demasiado a la realidad...

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