domingo, 30 de marzo de 2008

To Laos or not to Laos?

Tengo un dilema que me devora las entrañas. No sé si incluir Laos en el itinerario que estoy diseñando. Como dijo el dramaturgo Willian Shakespeare, "To Laos or not to Laos. That is the question" (aunque la frase literal no fue así, a mi me viene que ni pintada).

En su favor, los mochileros cuentan que el país del millón de elefantes es uno de los países más auténticos de todo el sudeste asíatico. Que encierra grandes tesoros naturales y arquitectónicos. Según relatan, "con la simple visita de la ciudad de Luan Prabang ya vale la pena visitar el país".

Hasta ahí, todos estamos de acuerdo. Entonces, cuál es el problema? Pues que visitar Laos significa quitarle días a Vietnam, el verdadero motivo de mi viaje. Y quiero profundizar lo máximo posible en Vietnam. Alquilar una moto en las montañas del norte, recorrer los principales campos de batalla de la guerra contra la ocupación americana, pasar varios días en el delta del Mekong.

El problema principal es que no quiero renunciar a nada. Perderme Laos no me lo perdonaría en la vida y no disfrutar de Vietnam en toda su plenitud tampoco. Entonces, cuál es la solución? Pues supongo que tendré que adoptar una decisión salomónica y sacrificar un poco de ambos países pero intentando perderme lo menos posible. Esperemos que la respuesta llegue pronto en forma de inspiración divina porque llevo sin dormir un par de noches. Lo sé, siempre he sido un poco friki.

sábado, 29 de marzo de 2008

Delicatessen asiáticos


Uno de los grandes placeres que vamos a disfrutar en el sudeste asiático será su variada y suculenta gastronomía. Alrededor de una dieta basada en el arroz y las verduras, los asiáticos usan con profusión la carne de pato, cerdo, ternera, así como el pescado, aderezado todo a base de salsas caseras. Además, el colonialismos provocó que la gastronomía europea y asiática se mezclara y naciera la cocina fusión (ahora que está tan de moda).

Hasta ahí no hay ningún problema. Sin embargo, la cocina vietnamita también atraviesa la frontera entre la cultura y la ética. Ejemplo de ello es la carne de perro, de cocodrilo, los platos de testículos de gallos, saltamontes, embrión de pato, raton de campo o cobra real. La cobra se come, justo antes de haberse sacrificado, y se riega todo ello con un rico caldo de sangre de cobra. Además, este plato aumenta la potencia sexual.

En Tailandia, los saltamontes se embadurnan en chocolate hirviendo, lo que produce un delicioso y natural Crunch, (si pides dos te pedirías un twix). La pregunta fundamental es ¿Qué hacer ante estos casos? Personalmente, voy a dejar de lado mis prejuicios occidentales y vamos a probar estas delicatessen asiáticas. Les daré el beneficio de la duda sólo una vez. Si no me gusta, no voy a flagelarme comiendo arañas fritas (en Camboya) o Mam Tom, pasta de camarones servida sobre perro asado. Eso sí, el embrión de pato se lo va a comer su padre... Con perdón.

viernes, 28 de marzo de 2008

Vacunas

Hoy nos ha tocado realizar uno de los trámites menos apetecibles antes de irse de vacaciones al sureste asiático. Se trata del tema de las vacunas. Aunque ninguna vacuna es obligatoria, excepto el remedio contra la fiebre amarilla, la mayoría son altamente recomendables. Un turista que vaya a Vietnam o Camboya durante una semana, no salga de las ciudades, y se aloje en hoteles tipo occidental, no tiene nada que temer. En cambio, nosotros vamos a visitar áreas rurales, navegar por el delta del Mekong, bañarnos en todo tipo de ríos y playas, así como visitar parques naturales.

Por tanto, tenemos que poneros la vacuna de la hepatitis A y B, Difteria-Tétanos, Sarampión, poliomielitis, fiebre tifoidea, encefalitis japonesa, meningitis y tuberculosis (para esta última hay que hacerse antes una prueba). Además, tendremos que tomar de forma regular (antes, durante y después) mefloquina, que por lo visto es el medicamento más eficaz contra la malaria.

Aunque este cóctel de enfermedades pueda parecer excesivo, con la simple picadura de un mosquito puedes contraer la malaria y la hepatitis A puedes cogerla simplemente por comer alimentos no lavados debidamente. Como dice, el refrán, más vale prevenir que curar (sobre todo para este tipo de enfermedades).

Obviamente, va a ser un auténtico coñazo tener que ponerse todas estas vacunas (que producen malestar general y algo de fiebre) pero sin ser hipocondríacos hay que ser consecuente con las decisiones que se toman. Viajar al Sureste Asiático no es lo mismo que pasar un fin de semana en Lebrija. Y la verdad, uno no quiere volver con alien, el octavo pasajero, incubado en tu organismo. Además, nunca está de más vacunarse contra enfermedades que también están presentes en el primer mundo como el tétanos o la hepatitis.

El próximo lunes, siete de abril, tenemos una cita en Sanidad Exterior de la Sudelegación de Gobierno en Cádiz para que nos asesoren y nos prescriban todas las vacunas y medicamentos que tenemos que tomar. Desde luego, vamos a realizar un auténtico máster en enfermedades tropicales y asiáticas, que difícilmente hubiera aprendido de otra forma.

jueves, 27 de marzo de 2008

El dilema de los 44 días

"El que mucho abarca, poco aprieta". El refranero español me sirve para explicar el dilema en el que me encuentro. Tengo 44 días para recorrer el sudeste asiático. Puede parecer mucho tiempo pero a mi no me lo parece, me explico. Durante este mes y medio, queremos recorrer Laos, Camboya, Vietnam y Tailandia. Sin embargo, no quiero convertir este viaje en una carrera contrareloj. Quiero tomarme mi tiempo, disfrutar de los lugares, sobre todo las aldeas pequeñas donde poder alejarnos un poco del caos de las grandes urbes como Bangkok, Ho Chi Minh o Hanoi. Tener tiempo para poder conocer a las tribus de las montañas (como los hmong negros) y dejar de correr, correr y correr como hago en Occidente. De hecho, uno de los mayores retos de este viaje va a ser el de disfrutar de la vida rural sin hacer nada.
Sin embargo, esta idílica filosofía de viaje quiere decir que debo renunciar a un país, y seguramente tendrá que ser Laos. Por lo visto, se trata de una de las grandes maravillas del sudeste asiático (a pesar de que posee el triste record de ser el país más bombardeado del mundo). Supongo que cambiaré 44 veces de opinión antes de hacer este viaje, y al final, haré lo contrario a lo que tenía previsto. Tengo la fortuna de poder elegir, ya que al ir por nuestra cuenta, nosotros elegimos el itinerario, para bien y para mal.

miércoles, 26 de marzo de 2008

Turkish forever!!!

Si esta foto es cierta, entonces, he encontrado la compañía aérea de mis sueños. Una empresa que se preocupa por sus clientes y les sirve un rico kebab de carne y verduras mientras uno cruza el continente europeo o asiático.
Aunque para aquellos que sean vegetarianos o tengan un buen olfato, los olores tremebundos de este rollo de carne deben de ser nauseabundos.
Yo, por mi parte, sólo tengo un deseo. Que el vuelo que he pillado tenga uno de estos chismes y me permitan repetir, si el kebab merece la pena.

Límite 48 horas


Tras más de 48 horas sin dormir ni descansar en pos del vuelo que nos lleve al corazón del sudeste asiático, hemos conseguido dos pasajes con Turkish Airways (lo de Qatar airlines ha sido de infarto, no recomiendo esa compañía) por 900 euros cada uno, Madrid-Bangkok. No es un vuelo barato pero a fecha de hoy es lo único que hay y las previsiones es que siga subiendo hasta los 1300 euros (espero no ver una oferta por 600 euros ida y vuelta, aunque en julio eso sería poco probable).


De todos modos, ya tenemos lo más importante de todo, la señal de que ya no hay marcha atrás (nos hemos asegurado de que se pueda cancelar el vuelo en caso de que haya algun imprevisto) y hemos dejado de construir castillos en el aire. A partir de ahora, sólo queda planificar, planificar y planificar. Se trata del destino más exigente al que vamos a ir por la cantidad de vacunas que tenemos que ponernos, los visados que necesitamos y la planificación de lo que queremos ver en función al tiempo que disponemos. De todos modos, yo disfruto tanto viajando como preparando los pequeños detalles de esta excursión campestre.

Ya queda menos tiempo para ver los campos de entrenamiento de Muay Thai en Bangkok, los tuneles del Vietcong en Ho Chi Minh, el milenario templo de Angkor Bat en Camboya y las casas de ensueño de Luam Prabang en Laos.

martes, 25 de marzo de 2008

Darse de bruces

No todo iba a ser pan y rosas a la hora de organizar el viaje. Hoy nos hemos dado contra la triste realidad de comprar un billete de avión por Internet. Es más o menos, como poner una queja a través del servicio de Telefónica pero con vuelos. Es decir, una máquina te mantiene en espera durante media hora hasta que al final la conexión se corta. A continuación, te pasan con un buen número de operadores que no tienen mucha idea de lo que les hablas. También tienes que rellenar un mismo formulario hasta la saciedad para que al final la conexión se quede colgada o que la página no acepte nuestra tarjeta de crédito como nos ha pasado.

Llevamos un par de días, intentando comprar una oferta por Internet y cuando estamos a punto de comprarla, la oferta desaparece por arte de magia. Lo peor de todo es que a las dos horas vuelve a aparecer pero los operadores nos dicen que esa oferta no existe. Es lo que tiene sumergirse en los paraísos artificiales de la realidad virtual. Además, parece que Qatar airways te está haciendo un favor por que vueles con ellos porque la telefonista no coge el teléfono, el vuelo dura 28 horas (entre vuelo, escala y vuelo) y encima tienes que pagarle un visado turistico de 20 dólares por quedarte 12 horas en su terminal. Además, sólo puedes comprar con tu tarjeta de crédito ya que si la compras con el de un familiar o amigo, no te dejarán subir al avión. Una auténtica locura. Ahora que lo pienso, si Frank Kafka hubiera nacido en el siglo XXI, el argumento de sus libros no vesarían sobre convertirse en escarabajos gigantes sino en comprar un billete por Internet.

Al final el problema era de la tarjeta. Tenemos que ir al banco mañana para ampliar el crédito. Hoy también hemos ido para conseguir la firma electrónica. La pseudocompra (al final no hemos comprado nada) me ha dejado exhausto. Seguiremos mañana. A ver si mañana tenemos más suerte.

lunes, 24 de marzo de 2008

La biblia amarilla

Tras mucho esfuerzo y varias pesquisas, tengo entre mis manos la edición actualizada de Lonely Planet, "Southeast Asia on a Shoestring" (Sudeste Asiático en plan barato), también denominada La Biblia Amarilla.

He comprado esta "Biblia" para que sea nuestro fiel acompañante de viaje a lo largo y ancho del sudeste asíatico, el próximo destino viajero que realizaremos Anna y yo. Tailandia, Camboya, Vietnam y Laos serán los cuatro países que pretendemos atravesar, y disfrutar, durante el mes de julio y agosto.

Este fue "el libro que lo empezó todo". En 1972, dos intrépidos aventureros, Tony y Maureen Wheeler, atraviesan Europa y Asia a bordo de una motocicleta desvencijada para llegar a Australia. En aquellos tiempos, no se disponía de información útil de como realizar este tipo de rutas, así que ni cortos ni perezosos, el matrimonio Wheeler editó la primera guia Lonely Planet para satisfacer esta demanda.

El éxito fue rotundo. En un par de años, habían vendido más de un millón de ejemplares de este libro. A pesar de su éxito, Lonely Planet sigue siendo fiel a sus principios. Ofrecer información objetiva y fidedigna para que los viajeros puedan recorrer este planeta solitario por su cuenta.

El lema del libro "Big trips on small budget" (Grandes viajes para presupuestos reducidos) no sólo hace mención a la cuestión monetaria. Nuestro presupuesto no dista mucho de las empresas que te venden descubrir Vietnam en 15 días.

El presupuesto reducido es vital para conocer el país a fondo. Es decir, viajar en los mismos medio de transportes que los camboyanos y los vietnamitas. Comer donde almuerzan los laosianos ( no sé si se escribe así, a mi me suena a marciano) y los tailandeses. Intentar integrarnos lo más posible dentro de los países que visitamos (a diferencia de los viajes organizados, contra los cuales no tengo nada pero no pienso que te da una visión auténtica del país que se visita).

El propósito de este blog es ir contando diariamente (al menos, esa es la intención) los preparativos y el viaje en sí. De este modo, puedo compartir con todos vosotros este viaje al sudeste asíático.

Aunque pueda parecer aventurado realizar este viaje por mi cuenta, no es nada del otro mundo. He conocido un buen número de extranjeros que han realizado este viaje sin ningún problema, incluidos un par de chicas austriacas de 21 años. Todos me han comentado que no presenta grandes peligros y que la zona es bastante turística, aunque pueda parecer lo contrario. Los españoles somos mucho más reacios de realizar este tipo de aventuras, sobre todo por nuestra cuenta.

Eso no quiere decir que no vaya a afrontar grandes dificultades o que las cosas no salgan como uno ha previsto. Pero al fin y a la postre, supongo que volveré con una gran sonrisa por los fantásticos países, paisajes, personas y lugares que he conocido. Al menos, ese es mi objetivo. Aquí y ahora comienza mi aventura.