domingo, 6 de abril de 2008

Backpackers Tales















Los alpes tonkineses, al norte de Hanoi, son uno de los lugares más deslumbrantes de Vietnam. En estas montañas, viven varias etnias que mantienen sus costumbres tradicionales, provenientes de China y Tíbet. Las etnias predominantes son los hmong negros, rojos, blancos, verdes o flor (se diferencian por el color de sus vestidos y su diseño), así como los dao, los muong, los nung y los tai.

Hasta aquí el cuento de hadas. Lo que no se dice es que el Gobierno vietnamita ha intentado realizar por todos los medios una vietnamización de estos pueblos. Es decir, que se ciñan al lenguaje y la cultura vietnamita. Para ello, ha usado la represión y la fuerza cuando lo han considerado necesario. Y no se puede decir que hayan utilizado un suave guante para ello.

Sin embargo, la llegada de los backpackers (mochileros) ha cambiado estos planteamientos de raíz. Encantados por el colorido, la cultura y las montañas de Sapa, donde habitan esta etnia, los backpackers han invadido estas montañas y traído sus preciosas divisas. Estos pueblos han pasado de un estado paupérrimos a la nueva meca turística-ecológica del país.

Por ello, el gobierno ha cambiado su mentalidad de forma radical. Ahora se dedican a promocionar la cultura, los trajes y los ritos ancestrales con el fin de traer más turistas y divisas a la región. El negocio ha llegado a tal punto que muchos vietnamitas de los pueblos de alrededor están usando estos vestidos étnicos para intentar conseguir una porción del suculento pastel.

La moraleja de esta historia es que el turismo de backpacker puede ser útil para los pueblos. Está claro que los dolares también pueden desvirtuar la verdadera esencia de un pueblo (los turistas son acosados por una multitud de hmong negros, rojos, verdes y blancos a la entrada del pueblo para que se les compre su artesanía). Pero seguramente, si se les pregunta a un hmong del color que sea, ¿que prefieren: los dolares o la represión?, la respuesta está clara. De la represión han pasado a la promoción de esta cultura como un atractivo más de Vietnam.

¿Quieres ser millonario?





Ya que no puedo ser millonario en España, y mucho menos en Europa, al menos me queda el consuelo de convertirme en un rico occidental en el sureste asiático.
Os pongo varios ejemplos de ello. Una habitación con televisión, aire acondicionado y frigorífico cuesta en Tailandia y Vietnam cinco euros por persona. Comer en un restaurante puede costar entre dos a cuatro euros depende si es comida asiática o internacional. De todos modos, la comida nunca suele ser un gran problema ya que hay puestos callejeros en cada esquinas donde puedes comprar todo tipo de especialidades locales por menos de un euro. Anna y yo, que somos forofos de probar platos novedosos y raros, vamos a estar en nuestra salsa (no os preocupéis que llevamos un buen anti diarreico).

En relación a los medios de transporte, un vuelo internacional entre Tailandia y Vietnam cuesta 40 euros por persona. En Vietnam, han habilitado un servicio de autobuses para guiris que cuesta en torno a tres euros cada 200 kilómetros. Un tren nocturno que cubre una distancia de 700 kilómetros no llega a los diez euros (otra cosa es que tu equipaje siga contigo cuando te levantes).

Sin embargo, hay determinados servicios que no son baratos y conservan un precio occidental. Se trata de todo aquello que sea sólo para turistas. Por ejemplo, la entrada para ver el templo de Angkor Wat en Camboya vale treinta euros. Además, cualquier tour organizado que uno quiera hacer para adentrarse en la selva, montar en elefante o visitar ruinas jemeres el precio se dispara alrededor de los 100 euros. Por ejemplo, en Vietnam hay unos moteros que se hacen llamar los Easy Riders y ofrecen tours en moto por las zonas rurales de este país. Piden por un viaje de tres días cerca de 200 euros. No tienen fe!!!

Nuestro planteamiento es el siguiente. Hospedarnos en alojamientos de tipo medio y buscar la comodidad a la hora de viajar. A la hora de pagar las excursiones, no repararemos en gastos ya que esas van a ser los grande recuerdos de este viaje.