domingo, 17 de agosto de 2008

Muay Thai, made in Andalucia




Antes de coger el avión que nos obliga volver a casa, decidí acudir a una clase de Muay thai en el gimnasio del barrio en el que nos encontramos. Acudí puntual a la cita y a las siete y cuarto de la mañana ya estaba en el gym. Un tío se encontraba durmiendo en el altillo del recinto y le pregunte por los entrenamientos de Muay Thai.


Si, claro, ahora mismo. Así que el tío (luego resulto ser mi entrenador) se levanta de su jergón, baja por una escalera de cuerdas hecha a manos y me da una comba. Warm upppp, (calienta), me dice el colega. Así que me pongo a saltar a la comba. Ya lo había hecho otras veces y demuestro una técnica excepcional. Sin embargo, al cabo de cinco minutos aparece un factor interno que no había tenido en cuenta. Llevo paseándome el sureste asiático casi dos meses y mis músculos están totalmente tensos y sobrecargados (sobra decir que no he realizado ningún tipo de estiramiento porque eso es para pusilánimes).
El caso es que un calambre en el gemelo izquierdo me deja en el suelo. ¿Que hago? Me pregunto. No puedo dejar la clase a los cinco minutos de haberla empezado ya que acabo de pagar cerca de nueve euros. Así que comienzo a saltar a la pata coja. Mi gemelo derecho comienza a cargarse bajo mis 85 kilos de peso y temo que me pase lo mismo. Tras quince minutos de comba, un mar de sudor recorre mi frente. Intento escaquearme cada vez que el entrenador no mira pero la cosa se hace difícil. Finalmente, el profesor tiene un poco de compasión y me sube al ring.
Trabajo de paos!!!!!! Lo peor que me podía tocar. Se trata de pegar con la máxima potencia posible, tanto con piernas como con brazos, a un par de almohadillas acolchadas. El entrenador grita, durante los siguientes veinte minutos, uno, dos, rodilla, pierna, codo, mas fuerte......!!!
Sin embargo, el cielo se apiada de mi y manda otro thai boxer, un suizo de veinte años que demuestra una depurada técnica. El profesor ve mi nula condición física y me manda a hacer trabajo de saco. Al final, puedo respirar un poquito.... Hago como que le pego al saco e intento coger un poco de aliento. Tras finalizar el entrenamiento de hora y media, que consiste en pao, saco y técnica, reto al otro thai boxer a un combate light de muay thai. El otro acepta encantado.
Anna, que ha llegado para tomar unas cuantas fotos de su atleta favorito, hace las veces de arbitro cronometrando el tiempo. Dos asaltos de tres minutos. Comenzamos a marcar los golpes, pero al cabo de un minuto y medio ya nos hemos picado y estamos pegándonos con fuerza. No se que le paso al suizo, que tenia mucha mejor técnica y mucho mas fondo que yo, pero comenzó a flaquear a la primera de cambio.
No se si le dio miedo ver como una masa de carne, osea yo, se le venia encima una y otra vez. Al final, el suizo decidió retirarse ya que no podía mas. Es mi primera victoria internacional en Tailandia, Casi naaaaaaaaaaa, pisha!!!!!!!!!!!!!
De todos modos, se trato de una victoria pírrica ya que a la media hora salir del gimnasio, mis piernas no me responden. Comienzo a cogear como Chikito para llegar al hostal. Me tumbo y descanso pero el dolor no se va. Los dos meses de caminatas intensas, unidos a 200 patadas y media hora saltando a la comba sin calentar, me pasan factura. Ahora mismo, estoy en Internet ya que no puedo andar sin apoyarme en Anna. Nueva lesión que sumar a mi palmares deportivo...

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Dentro de cuatro años estarás en las Olimpiadas!!!!... si es que alguna vez es deporte olímpico jejjeje

Anónimo dijo...

Hola Iván. Me llamo Eduardo, soy un asiduo consumidor de café moka en Muerte por Chocolate y creo que accidentalmente he colaborado contigo como "topo" (así me calificó Anna jeje). Bueno lo primero que he de decir es que la travesía que habeis realizado debe ser calificada como admirable. He leído la mayoría de tus textos y me han recordado mucho a The Lonely Planet (música de Ian Ritchie incluida). Yo espero realizar algo similar con mi catamarán dentro de un par de años cuando me encuentre espiritualmente preparado jeje. Envía un cordial saludo a Anna de mi parte. Saludos cordiales